domingo, 2 de agosto de 2015

El Mirador de Hualqui - Nuevo periódico virtual de la comuna



Tras la repentina desaparición de “El Hualquino”, nuestra comuna quedó sin un medio informativo independiente. La existencia de un periódico comunal hoy en día es más que una necesidad. Es un derecho inalienable, como lo es el derecho a la información.
Basados en esa premisa, nace El Mirador de Hualqui, periódico independiente confeccionado por un grupo de hualquinos interesados en la divulgación de noticias relevantes de nuestra comuna, sin otro ánimo que la legitima defensa de la libertad de expresión y el pluralismo.
El Mirador de Hualqui surge como un colectivo destinado a informar, rescatar nuestras tradiciones y la creación de opinión, instancia necesaria para el desarrollo cultural y social de la comuna. www.miradordehualqui.cl

martes, 27 de noviembre de 2012

Mi nuevo sitio web

Amigos. los invito a conocer mi sitio web oficial: www.juanbarrenechea.cl
Espero que sea de vuestro agrado, por favor dejen sus comentarios.

lunes, 22 de febrero de 2010

Agua del Obispo, manantial episcopal


Ubicado en el acceso norte de la comuna y junto a la línea férrea, el “Agua del Obispo” se alza como un lugar distintivo y simbólico de Hualqui.

Íntimamente ligado al ferrocarril, el lugar fue ampliamente conocido por las personas que viajaban por este medio, dado el voceó infaltable de los conductores que daba cuenta de la llegada a esta cristalina cascada proveniente del cerro.

Según el Obispo, canónigo penitenciario de la catedral penquista y vicario capitular de Concepción, monseñor Reinaldo Muñoz Olave, la historia del lugar tiene su origen a finales del siglo XVII.

En su libro “Rasgos Biográficos de Eclesiásticos de Concepción” 1552-1818, la biografía del Obispo de La Concepción, José de Marán (1780-1795) describe un episodio ocurrido mientras el prelado diocesano regresaba a Concepción tras su tercera visita apostólica a la diócesis.

En la obra se narra: “Después de una ardiente jornada de verano, hizo un alto con su comitiva en un paraje poco distante el pueblo de Hualqui para tomar un corto descanso bajo el ramaje de algunos corpulentos robles que ofrecían una amigable sombra”. (*)

El prelado continúa la descripción del lugar con lujo de detalles, evidenciando la fascinación que la caída de agua provocaba en los presentes.
“Junto casi a la comitiva brotaba una fuente de agua cristalina y pura que de sólo mirarla se hacía apetecible, y tanto más cuanto que, con el suave murmullo que la corriente producía entre las piedras, se ofrecía espontáneamente llamando la atención de los viajeros, fatigados por la marcha y el calor”.

El relato brinda aún mayores antecedentes: “Adelantándose uno y tomando un vaso de agua del mismo manantial, lo pasó al obispo, quien bebió con fruición hasta la última gota de aquella agua que le refrescó hasta el alma. Bendito sea Dios -exclamó el Obispo -, que en su sabiduría supo dar tal majestad y belleza a estos encantadores paisajes y bendito sea porque en su bondad le dio a la tierra tanta fecundidad para producir de sus entrañas este purísimo manantial. Bendiga el cielo -dijo- esta fuente, así como la bendigo yo en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”.

Hoy, el “Agua del Obispo” continúa siendo una postal imperdible de Hualqui, aunque con un caudal mucho más reducido que el de antaño y junto a ella se mantiene el antiguo dispensador de agua para locomotoras que resiste a pie firme el paso de los años.
(*) Leyendas y Tradiciones Penquistas - Fernando Campos

miércoles, 13 de enero de 2010

Unihue, del caserío a la aldea



Unihue es un apacible rincón de Hualqui que parece salido de un libro de realismo mágico. Ubicado a 15 kilómetros al sur de la comuna, este hermoso pedazo de tierra de “La República” se yergue hoy con la figura de pueblo, dejando atrás su antigua estirpe de caserío.

La historia de Unihue, cuna de familias tradicionales del sector como los Varela, Lara, Silva, Sanhueza y Arriagada, estuvo siempre ligada al tren, debido a la importancia que este medio generaba en el traslado de piedras procedentes del sector de Gomero para la construcción de los diques secos de Asmar. De hecho, su punto neurálgico ha sido siempre la Estación, recinto que fue construido junto con el Ferrocarril Talcahuano-Chillán y Angol, e inaugurado en 1873. Luego pasó a formar parte de la Red Sur de Ferrocarriles del Estado, y hoy es parte del ramal San Rosendo-Talcahuano.

A comienzos del siglo pasado, la actividad vitivinícola fue otra importante faceta de Unihue, localidad que en voz mapuche significa “tierra de camarones”, dada la abundancia de dicho crustáceo en las zona.

Muchas historias y leyendas rondan en torno a la figura de Unihue. La más importante dice relación con la instalación en tiempos de la Colonia de una importante misión jesuita, quienes impulsaron la evangelización de los indígenas de la zona y entregaron el conocimiento para la fabricación de tinajas, adobe, tejas y ladrillos.

Cuenta la leyenda que al momento de la expulsión de los jesuitas de Chile, uno de los sacerdotes escondió una hermosa estatuilla de la Virgen labrado en oro en el llano de Unihue, en lo que fue la ruta de escape al puerto de Coronel.

Unihue fue también conocido por varias escaramuzas entre el Ejército Libertador y los españoles. De hecho, la más recordada es el “barrido del llano” acaecida en el sector de “Artillería” (talón del cerro), cuyo nombre rememora la hidalga resistencia del ejército de Ramón Freire, quien repelió el avance realista en ese mismo sector. El objetivo de los españoles era tomar control de Talcamávida, dada la importancia estratégica de sus vados.

En el llano de Unihue se han encontrado diversos artículos de épocas como espuelas, martillos de pistolas y reliquias, que dan cuenta de su importante pasado histórico.

Las leyendas también abundan en Unihue. La más significativa corresponde a extraños sucesos que acontecen en el llamado “valle de los jesuitas”, en donde según lo lugareños no es extraños los avistamientos de un monje, insólitos ruidos e incluso música de ignota procedencia.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Los Lavaderos de Oro de Quilacoya

Los lavaderos de Quilacoya jugaron un papel fundamental en la época de la Conquista. En su apogeo, alcanzaron la impresionante cifra de más de 12 mil hombres para los trabajos de extracción del preciado metal y según los cronistas contemporáneos fue la empresa minera más grande que ha existido en Chile en toda su historia.



“Todos sabemos que Pedro de Valdivia no acumuló riquezas. Los costos de la Conquista de Chile minaron su escasa hacienda. Todas las veces que hubo de mandar mensajeros al Perú, por distintos motivos fracasaron en el cumplimiento de las órdenes.


El aislamiento en que se encontraba Valdivia, hacía lenta la consolidación de la conquista y anacrónicas las resoluciones que adoptaba en cuestiones de Gobierno.


La ambición de los súbditos de la corona, asentados en el Perú, lo decidió a viajar personalmente al país del norte para apoyar a La Gasca contra Pizarro, única posibilidad de conseguir dinero y hombres para la campaña. El oro extraído del Marga Marga, no era suficiente para los gastos de la Conquista de Chile.


Coincidente con aquellos hechos, se descubría, por parte de las armas españolas, los secretos lavaderos de oro de Quilacoya, donde el Gobernador puso todos sus medios en la tarea de extracción del preciado metal.


El oro, en grandes cantidades, nunca deja indiferente a nadie, menos en las circunstancias de pobreza en que se encontraba el Reino, razón por la cual se llegó a tener 12.000 hombres trabajando en este lugar. Según algunos cronistas contemporáneos, afirman que ha sido la empresa minera más grande de Chile en toda su historia.


Debemos imaginar lo que significa tener 12.000 personas en un par de kilómetros de río. Me refiero a los problemas de hacinamiento, alimentación e higiene y por supuesto control y disciplina. Casi era imposible impedir que diariamente escaparan grupos de indios con grandes cantidades de oro.


La situación era muy distinta a la de Marga – Marga donde la mano dura del vigilante, Gonzalo de los Ríos, mantenía la disciplina y la eficiencia en el trabajo.


Quilacoya era mucho más rica que su par de Marga – Marga, pero la ineficiencia en su administración la hacían menos productiva. Valdivia confió en mucha gente para levantar la producción de aquella mina cedida a su persona por Real Cédula (Decreto)


Por Quilacoya pasaron entre otros, el Capitán Gómez de Almagro (los Catorce de la Fama); también Diego del Oro, a la postre Corregidor de Concepción, pero fue un encomendero y amigo personal, en quien confió la custodia de su creciente fortuna propia incrementada onza a onza, con la finalidad de proteger y asegurar el futuro de su familia, que ya había mandado a traer desde España. Este encomendero era Lope de Landa quien, por encomienda, mantenía cerca de 400 indios trabajando en Quilacoya.


De aquí se desprende referido a los pendones reales que eran estandartes confiados a Valdivia por mandato y empleados exclusivamente en la toma de posesión de tierras en nombre del monarca, a los cuales se le agregaron las insignias del Gobernador que cumplían los mismos objetivos. Confió, en ocasiones, estos emblemas a Jerónimo de Alderete y al Capitán Pastene para que en su nombre, tomara posesión de las tierras que encontrara hacia el sur.


Pero esos emblemas bordados en oro y plata sobre alguna sofisticada seda oriental, con el Real Sello y el Sello del Gobernador del Reino de Chile, físicamente se encuentran perdidos.”


En Museos Militares, además del Histórico Nacional, se encuentran insignias de Unidades Militares españolas, Gobernadores, Buques y emblemas nobles, pero los auténticos de don Pedro no existen. Pudieron ser destruidos por los indios o en algunos de los terremotos e incendios acaecidos en este sur chileno.


El Arcón, con las barras de oro de Quilacoya, barras de plata, joyas, objetos personales, cartas y documentos faltantes referidos a la conquista peruana y chilena y – según la leyenda no desmentida – los Pendones Reales, fueron guardados en este gran Arcón, cerrado con los sellos de cobre y conjurado por una machi, amiga de Valdivia, con una maldición para que no fuera abierto por nadie que no llevara su sangre.


Este Arcón fue entregado en custodia a Lope de Landa quien es también tragado por el paso de los años, perdiéndose su existencia en este tiempo misterioso.


Sólo sabemos que Pedro de Valdivia murió dejando una gran deuda las arcas reales, que fue pagada con las pocas propiedades y pertenencias. Su familia, durante el viaje a América se enteró, en alguno de los puertos, que Valdivia había muerto a manos de los indios.


García Hurtado de Mendoza, su sucesor, esperó la llegada de la viuda informándole que no había heredado nada de su esposo por la deuda que éste había mantenido con la Corona. Doña Marina Ortiz de Gaete ignorante del Arcón con el tesoro guardado por su esposo y custodiado por Lope de Landa, volvió a España en la más absoluta pobreza”.

viernes, 30 de octubre de 2009

Ana Sepúlveda, la pluma insigne de Talcamávida


Ana Sepúlveda Sayers nació en la década del 40 en Talcamávida, localidad donde transcurrió su infancia, y con cuatro libros a su haber, es una mujer sencilla e introvertida aspectos que no reflejan la potencialidad que acusa en las múltiples actividades que ha realizado y desarrolla actualmente.

Formada en un ambiente autoritario en una familia de cinco hermanos, se crió muy solitaria, situación reflejada en la protagonista de sus obras: “La Pequeña Li”, quien logra a través del relato una comunicación plena con los animales y entorno natural.

A los diez años salió de su pueblo para continuar estudios como interna en el colegio particular “Santa Filomena” en el que recibió una educación de impronta inglesa. Continuó sus estudios en el Liceo Gabriela Mistral de Temuco, cuya directora era Dolores Pincheira, poetisa con la cual estableció una gran amistad.

Ejerció como Inspectora en el Colegio “Santa Filomena”, hacía clases de Matemática y Ciencias Naturales en los primeros años. Ingresó a estudiar Sociología en la Universidad de Concepción, Escuela que fue cerrada el año 1973.

Mientras atendía a sus hijos fue dueña de una tienda de confecciones y de una peluquería que terminaron por la recesión del año 1981; situación que le afectó profundamente. Regresó sin nada a su pueblo y allí comenzó iniciativas ligadas a labores del campo, como criadero de gallinas, elaboración de mermeladas y proveedora de mosqueta a empresas exportadoras.

Su primera obra “Juego de Niños para Adultos” nació entre los años 1978 y 1980 mientras participaba en un Taller Literario, que apareció bajo el nombre real de la autora y que tuvo una excelente acogida del público por su “buena estructura literaria y temática fuerte, criolla, costumbrista y erótica”.

Luego llegaron “Los Cuentos de la Pequeña Li”, con el seudónimo Lila Layers. El nombre Lila lo tomó de su abuelo y Layers lo transformó de su apellido real Sayers. A través de la vida de la protagonista, la Pequeña Li, se van incrementando breves cuentos infantiles y una sucesión de hechos se enlazan en pro de la segunda obra “La Pequeña Li en el Mundo de las Hormigas” cuya presentación fue hecha por dos destacados literatos.

Luego surge “La Pequeña Li y las Atolonias” una obra de ciencia – ficción donde hay un llamado de atención al Hombre, porque este no ha valorado los dones que posee, entre los que se cuenta el intelecto, además de lo hermoso y completo que es.

Esta obra de tres tomos luego de ser analizadas por una Comisión Especializada de la División de Educación General del Ministerio de Educación, la declaró Material Didáctico de la Educación Chilena para Enseñanza de Castellano de 1º a 4º de Educación General Básica el 27 de Abril de 1993 por Resolución Nº 00502.

martes, 27 de octubre de 2009

El Salto de Redolino



Ubicado a 6 kilómetros de Hualqui siguiendo el camino a Agua de la Gloria se encuentra el Salto de Redolino, una hermosa cascada natural.
La caída de agua, que pertenece a terrenos particulares, forma una hermosa piscina natural que se yergue como una de las postales más atractivas del sector.

Las extrañas piedras de Quinquibueno


Quinquibueno es un apacible sector de Hualqui ubicado a 32 kilómetros del núcleo urbano de la comuna y en el límite con Yumbel.

La localidad, enclavada entre cerros y quebradas, posee una agricultura básica de subsistencia, además de algunas de expresiones de desarrollo productivo como la apicultura y la leña.

El imaginario colectivo de la zona es rico y variado, destacando notables historias y leyendas que lo hacen destacar en el abanico de cultura local hualquina. Pero además, esconde otros secretos, como es el caso de extrañas formaciones rocosas de las que se han aventurado notables interpretaciones.

Una de ellas es la “Cama de Piedra” ubicada en la cresta de un cerro perteneciente al Fundo La Rinconada. La extraña formación pétrea de 4 metros de longitud asimila perfectamente a una cama moderna, incluyendo la almohada, la cual podría tener una raíz prehispánica.

Las conjeturas no son extrañas, ya que no muy lejos de allí, en Chillancito, se ha esgrimido la teoría que dicho sector fue el último jalón inca, dada la presencia de otra extraña piedra en forma de costilla humana, la que probablemente habría sido un sitio ceremonial incaico.

La “Pata del Diablo”

Otra misteriosa roca labrada con formas antropomórficas es la llamada “Pata del Diablo” ubicada a corta distancia de la “Cama de Piedra”.

La piedra, de algo más de dos metros de longitud, se encuentra al costado de un camino vecinal y en ella se puede apreciar la forma de un pie humano en tamaño natural.

Más allá de las teorías, los vecinos de Quinquibueno se muestran orgullosos de su tierra y de sus extrañas piedras. Incluso más de algunos señalan que el caminar cerca de ellas inspira un aire de respeto y prudencia.

sábado, 3 de octubre de 2009

La Leyenda de la Laguna de Talcamávida


Mucho antes de la llegada de los españoles, vivían en el lugar que hoy es Talcamávida, la tribu de los Antíleos y al otro lado del río, habitaban los Paillaleos, tribus enemigas entre sí.

Narra la leyenda que las luchas constantes avivaban el odio de las tribus, hasta que el amor de los hijos de lo caciques vino a complicar más la situación.

La hija menor del cacique Antíleo era pretendida por el hijo mayor del cacique Paillaleo. Con este propósito ambas familias se reunieron para comprar los regalos y la joven mocetona. No obstante, el ofrecimiento fue rechazado por el padre de la novia, volviendo ambas tribus a la situación anterior.

Mientras tanto el hijo del cacique Huilquilemu, hoy Rere, al enterarse de lo ocurrido, se presentó al cacique Antíleo ofreciendo una gran cantidad de regalos por la hermosa joven, siendo el ofrecimiento aceptado por el padre de la niña.

La fiesta que se preparó fue fastuosa y al caer la tarde de un día lluvioso del mes de julio se efectuó la ceremonia de matrimonio ante una enorme asistencia.

Al acercarse la medianoche y cuando nadie lo esperaba, se presentaron los Paillaleos, resueltos a tomar venganza por el desaire recibido.

Los del festín, aunque tomados por sorpresa, presentaron fuerte resistencia, retirándose hacia los montes cercanos y boscosos. La retirada fue trágica, llevándose siempre a la joven araucana por delante, ya que entendían las intenciones de sus adversarios.

Viendo que la muchacha se escapaba, los Paillaleos hicieron un esfuerzo supremo y lograron apoderase de la joven para luego emprender retirada hacia el río. Al darse cuenta los Antíleos y Huilquilemu, éstos persiguieron a sus adversarios.

Mientras sucedía esto, se desencadenó una tempestad nunca vista de truenos, relámpagos y vientos huracanados, en forma que infundía pavor. Los combatientes llegaron por fin a orillas del río Bío Bío que iba torrentoso y de avenida. Allí s dio la postrera y más trágica batalla, el desastre fue completo, pereciendo los tres jóvenes mocetones araucanos y casi todos los miembros de las tribus.

La fama de lo acontecido se extendió por los contornos, haciéndose célebre. Se transmitió de generación en generación y el cerro recibió desde entonces el nombre de Tralcamahuida, es decir, “Montaña del Trueno”, denominación que se conserva hasta hoy.

Al día siguiente de la noche trágica, se dice que apareció una pequeña y profunda laguna, la cual hoy acompaña el poblado. La leyenda dice que se formó con el llanto de las almas de los que perecieron esa noche fatal y por el estremecimiento que sufrió la tierra con aquella tempestad infernal de truenos, lluvia y relámpagos.
(Texto recopilado y adaptado para periódico "La República" de Hualqui)

martes, 29 de septiembre de 2009

El Roble celebra la "Cruz del Trigo"


Para el domingo 4 de octubre a partir de las 11:00 hrs se encuentra programada la Fiesta de San Francisco, evento primaveral enmarcado en la tradición campesina que celebra la “Cruz del Trigo” y que se lleva a cabo en el sector El Roble distante a 18 kilómetros del núcleo urbano de Hualqui y cercano al límite con la comuna de Yumbel.

La fiesta, organizada por la junta de vecinos local, se llevará a cabo en la sede social del sector y contempla juegos criollos, almuerzos campestres, competencias de cueca, además de la tradicional bendición del trigo.

Como una manera de facilitar el acceso a dicha localidad, la Ilustre Municipalidad de Hualqui ha dispuesto dos buses de acercamiento de carácter gratuito, los que estarán disponibles a partir de la 10:30 hrs en la Plaza de Armas, mientras que el regreso de los mismos desde "El Roble" está programado para las 19:00 hrs.

Cerro Alto, lugar de mitos y leyendas

Ubicado en las cercanías de Ateuco, Cerro Alto se yergue como una montaña imponente, tal vez una de las más altas de la comuna de Hualqui.

Dentro de las curiosidades del lugar, a la cual se puede acceder a través de un camino forestal, destaca los mitos y leyendas que giran en torno a él, principalmente lo que se refiere a eventuales tesoros (oro) ocultos en el cerro.

Lo lugareños se refieren a “Cerro Alto” como un lugar misterioso en donde los encuentros con “el maligno” son bastante comunes.

domingo, 12 de abril de 2009

Los varaderos de Quilacoya


El comercio de frutas y chichas hacia los poblados mineros de Coronel y Lota era bastante atractivo para los pequeños productores campesinos hualquinos, especialmente los cercanos al río Bío-Bío, que deseaban vender sus productos, para ello contaban con dos varaderos en Quilacoya para el atraque de los lanchones que hacían la travesía.

Existía uno, ubicado frente a lo que es hoy el fundo “Las Higueras” en Quilacoya y cuya entrada se denomina el “Boquerón”, camino de una huella, aledaño al principal a Hualqui y que accede a un paso bajo nivel de la línea férrea que conduce a potreros de ese fundo colindantes con el río.

Este paso es el mismo en el que huyendo de Pedro de Valdivia “en un amanecer sobre el río Bío – Bío, Lautaro, llevando a la brida otro caballo, se adentraba por los vados del río próximo a la desembocadura del estero de Quilacoya, a veces echando a nado sus cabalgaduras, por fin salió a la ribera izquierda del curso de agua”. (*)

Los lancheros lo abandonaron debido a que era más ancho y por su embancamiento con varias playas de arena que dificultaban el trayecto de travesía.

El otro varadero estaba ubicado en el camino de Hualqui a Quilacoya, a la derecha, antes de iniciar el ascenso a la cuesta, se encuentra el lugar donde estuvo el llamado “puerto de Quilacoya”, sitio desde donde las carretas con sus respectivos bueyes se embarcaban en alguno de los tres lanchones que los atravesara al otro lado del Bío – Bío

En esa planicie ubicada a la orilla del río facilitaba la embarcación de las carretas al lanchón por cuanto se ubicaba en el inicio del recodo donde el río comienza hacer el rodeo que está frente a Hualqui.



En los lanchones tripulados por dos hombres, estibaban dos carretas por viaje; entraba primero una retrocediendo, se le desenyugaba los bueyes para amarrarlos a cada rueda, luego entraba la otra carreta a la que se hacía lo mismo que a la anterior.

Para requerir sus servicios los carreteros les gritaban “cuñado” de una orilla a otra o encendían fogatas para llamar su atención y se aprestaran a cumplir el servicio impulsando la embarcación con largas y fuertes pértigas de eucaliptos que eran movidas con las fuerzas de sus brazos. También los viajeros se acomedían para cinglar el lanchón.

Utilizaban dos tipos de varas dependiendo de la hondura de las undosas aguas y que a veces apoyaban en uno de sus hombros, el que cubrían con una “tota”, hecha con gruesos géneros que servían de almohadón protector y facilitaba el empuje durante la dificultosa travesía de media hora más o menos, por los diferentes cursos y corrientes de agua que estos lancheros conocían muy bien.

Las más de las veces, los carreteros, debían “cuartear” sus carretas entre ellos por el difícil terreno arenoso que circundaba la orilla del río de acceso a Patagual, donde se hundían las ruedas por lo blando del terreno arenoso dificultando el andar de los bueyes. En la época de abundancia de la fruta había, a veces, hasta 15 carreteros esperando su turno para pasar a la otra orilla.

En la única casa de esos contorno, que era un “puesto” donde estabulaban sus bueyes y que era atendido por su dueño, don Desiderio Quiroga, a quienes apodaban “el chute” por considerarlo “ricachón”, quien los atendía alrededor de una fogata, donde los campesinos compartían el comistrajo que llevaban para el viaje, y las “pitutas” con vino que pasaban de mano en mano.

Las vituallas que llevaban los viajantes de ida consistían, generalmente en pollos cocidos, huevos duros y tortillas de rescoldo, harina tostada y de vuelta variaba, porque se aperaban de cecinas, queso y pan comprados con dinero de las ventas.

Luego de pernoctar, a la mañana siguiente, se seguía rumbo de Patagual tomando el antiguo camino Tricauco, conocido también como “la ruta de los pereros” y se bajaba por la calle del hospital a Coronel, después de unas 4 o 5 horas de viaje.

Se voceaba lo que se vendía: membrillos, manzanas, peras, ciruelas, etc. por cuartillas, decalitros o almud, medidas familiares para compradores y vendedores de ese entonces. También se “colchaba” la mercadería para la venta por pescada seca, que se traía por sacos y que en la casa campesina era muy apetecida en invierno para hacer el sabroso y reconfortante caldillo.

En los meses de Febrero a Marzo, se transportaba principalmente frutas, chicha de uva (“la pitarrilla dulce”) y productos de chacarería: choclos, tomates, cebollas, ajos en ristras, zapallos, etc. Luego de vendida la mercadería o entregada “por junto” en las “caserías”, se regresaba con las “faltas” tanto comestibles (azúcar y harina por quintales y sal por sacos) como otras que encargaba “la patrona”.

Se practicaba la solidaridad entre los carreteros, para ayudarse en “las cuartas” y porque en el camino, ocasionalmente, “salía el león” cerca del “alto de las cruces”, lugar llamado así por la cantidad de cruces colocadas en un solitario alto del camino y que señalaban “descansos” para los cortejos fúnebres que por allí pasaban rumbo al cementerio.

Esta actividad comercial fue languideciendo debido a la creación de ferias libres que se fueron instalando con el aumento de vehículos más rápidos y menos sacrificados para el transporte de abastecimientos a los pueblos alejados de las zonas agrícolas. Los lancheros abandonaron la actividad y hasta el año 1979 esta se extinguió totalmente.

No se recuerdan accidentes importantes sólo percances, debido a veces, al “encoñamiento” de las lanchas en las playas de las orillas, cuando se remontaban río arriba para buscar corrientes favorables, lo que demandaba desembarcar las carretas en la arena y empujar el lanchón hasta regresar a aguas más profundas.

Hoy, hay cierta nostalgia en los antiguos campesinos que en sus años comerciaron para esas zonas. Recuerdan la camaradería existente, las “tallas” y la solicitud de las “niñas” que atendían en “el puesto d`el chute” y las tardes de descanso en “El Velero” cantina concurrida por los viajeros que venían de vuelta. Como también el de las casas de alojamiento gratis que se les ofrecía por parte de los vecinos del pueblo y las bromas que hacían a los carreteros dormilones que venían conduciendo y a los que le daban vuelta la dirección de la carreta, sin que se dieran cuenta, hasta que llegaban al punto de partida.

Esta actividad comercial de los campesinos de Ranguel, La Palma, Chillancito, Vegas de Diucas, Quilacoya y Unihue significaba grandes sacrificios para los bueyes, sobre todo en la bajada de la Cuesta de Quilacoya, donde debían trancar las ruedas de la carreta con cadenas para que el peso de la carga no arrastrara a los animales hacia la bajada del camino.

(*) Grandes Libros de la Historia – La Nación – Libro 4º


Texto cedido gentilmente por Arturo Díaz M.

lunes, 6 de abril de 2009

Una pasadita por Rere, la tierra de mi abuela


Por esas cosas de la vida y de manera casi espontánea llegué a Rere, antiguo pueblito cercano a Yumbel y conocido antiguamente como "La Estancia del Rey".

Rere tiene un historia extremadamente rica y lo cierto es que pasear por sus calles me evocó un sentimiento especial, toda vez que es la tierra de mi abuela materna, María Herrera Vinet.

Obviamente, el paso por el Museo de Rere fue visita obligada y a través de sus elementos allí expuestos resultó un verdadero paseo por la historia de nuestra zona. Ni hablar de la visita al imponente campanario, simplemente fascinante.

Carnaval de la Vendimia de La Palma


Un hermosa tradición rescatada por los propios lugareños de La Palma, sector cercano a Talcamávida, es la que se revive cada año con el "Carnaval de la Vendimia".

Como mucho entusiasmo se desarrollaron actividades propias de la vendimia, como es el caso de la recolección y posterior zarandeo de la uva. Todo eso engalanado con la elaboración de ricas comidas criollas.

Eventos como estos no deberían morir ya que contribuyen a la conservación del imaginario colectivo local.

Ahora sí que sí.............

Es cierto, la otra vez prometí actualizar el blog de manera periódica, pero la realidad me superó y recién hoy ya puedo decir que mis aportes al espacio tendrán un grado de periodicidad mayor.
Espero compartir con ustedes más historias de Hualqui, nuestra hermosa e inigualable comuna. De hecho, el contenido del blog estará orientado básicamente a recoger la tradición y cultura de "la república" independiente.
Como dice el dicho: ahora sí que sí......................